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High angle view of daughter cleaning glass with father cutting fruits in kitchen at home

Source: Maskot / Getty

La crianza “floja” ha generado un debate importante entre padres y expertos en el ámbito de la crianza. Este enfoque sugiere que los padres tomen un papel menos activo en las tareas cotidianas de sus hijos, permitiéndoles desarrollar confianza, independencia y responsabilidad desde temprana edad. Aunque el término puede parecer contradictorio, la realidad es que esta filosofía busca fomentar el crecimiento personal de los niños y capacitarlos para enfrentar los desafíos de la vida.

El concepto de la crianza “floja”

En esencia, la crianza “floja” no es más que una forma de dar a los niños la oportunidad de tomar el control de ciertas áreas de su vida diaria. Ya sea preparando su propio desayuno, empacando su almuerzo o eligiendo su ropa, la idea central es dejar que los niños se enfrenten a tareas apropiadas para su edad sin la constante intervención de los padres. Este enfoque es una respuesta directa a lo que algunos llaman la “crianza helicóptero”, donde los padres están siempre presentes, tratando de evitar cualquier tipo de fallo o inconveniente.

De acuerdo con diversos estudios, esta forma de crianza puede ser beneficiosa para los niños, ayudándoles a desarrollar habilidades esenciales para la vida adulta. Al encargarse de sus propios asuntos, los niños no solo aprenden a ser más autosuficientes, sino que también adquieren habilidades para resolver problemas y una mayor autoestima.

Beneficios de la crianza “floja”

Fomenta la independencia

Uno de los beneficios más evidentes de la crianza “floja” es el fomento de la independencia. Al darles a los niños la oportunidad de encargarse de tareas diarias, como hacer su cama, preparar su almuerzo o incluso gestionar su tiempo de estudio, estamos creando un entorno donde pueden aprender a tomar decisiones y resolver problemas por sí mismos.

“Dejar que los niños cometan errores les permite aprender lecciones valiosas. El error es parte del aprendizaje y, a largo plazo, les ayuda a ser más resilientes y autosuficientes”, explica la experta en crianza Amy McCready.

Refuerza la confianza en sí mismos

A medida que los niños logran completar tareas sin la ayuda directa de sus padres, comienzan a sentir una mayor confianza en sus habilidades. Esto es fundamental para su desarrollo emocional, ya que aprenden que pueden manejar situaciones por sí mismos y superar obstáculos sin depender de otros.

Reduce el estrés en los padres

El enfoque “flojo” no solo es beneficioso para los niños, sino también para los padres. Al reducir la necesidad de estar involucrados en cada detalle de la vida de sus hijos, los padres pueden disfrutar de un equilibrio más saludable entre sus responsabilidades y su tiempo personal. Al mismo tiempo, esta forma de crianza permite a los padres ser más observadores y guiar solo cuando es necesario, en lugar de intervenir de manera constante.

¿Cuándo es apropiado intervenir como padre?

Aunque la crianza “floja” aboga por un enfoque menos intervencionista, eso no significa que los padres deban estar completamente ausentes. Existen momentos donde es crucial que los padres intervengan, especialmente cuando las tareas superan las habilidades de sus hijos. La clave está en encontrar el equilibrio adecuado entre permitir que los niños asuman responsabilidades y saber cuándo ofrecer apoyo.

De acuerdo con Hannah Keeley, experta en crianza, es importante encontrar el “punto dulce” donde las habilidades de los niños coincidan con los desafíos que enfrentan. Si el desafío es demasiado grande, los niños pueden sentirse abrumados y necesitarán la orientación de sus padres. Sin embargo, cuando el reto es manejable, los padres deben permitir que sus hijos lo enfrenten por sí mismos.

¿Es realmente “floja” la crianza floja?

El término “crianza floja” puede parecer engañoso, ya que sugiere que los padres simplemente se desentienden de sus responsabilidades. Sin embargo, expertos en crianza, como McCready, creen que este enfoque es todo lo contrario a la flojera. Al permitir que los niños asuman más control sobre sus vidas, los padres están, de hecho, realizando un esfuerzo consciente y deliberado para criar hijos más capaces y autosuficientes.

 

 

“La crianza ‘floja’ no es realmente floja. Es una forma intencional de enseñarles a los niños habilidades importantes para la vida, como la independencia y la toma de decisiones”, comenta McCready.

¿Cómo implementar la crianza floja en el hogar?

Si te interesa probar la crianza floja, existen varias maneras de comenzar:

  1. Asignar tareas apropiadas para la edad: Permitir que los niños realicen tareas adecuadas para su edad, como preparar su desayuno o recoger su cuarto, es un buen punto de partida.
  2. Fomentar la resolución de problemas: En lugar de intervenir inmediatamente cuando los niños enfrentan un problema, intenta guiarlos con preguntas que les ayuden a encontrar una solución por sí mismos.
  3. Establecer límites claros: A pesar de fomentar la independencia, es importante que los padres establezcan límites claros para garantizar la seguridad y el bienestar de los niños.

 

Conclusión

La crianza floja es un enfoque que, lejos de ser un método “perezoso”, puede ser una forma efectiva de criar hijos más independientes, confiados y autosuficientes. Al permitir que los niños asuman más responsabilidades en su vida diaria, estamos preparando el terreno para que enfrenten los desafíos del futuro con mayor resiliencia y confianza en sus propias habilidades.

¿Qué es la crianza “floja” y cómo puede beneficiar a tus hijos? fue publicado originalmente en lagrandeindy.com