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Source: skynesher / Getty

El cierre de farmacias minoristas en Ohio ha alcanzado niveles alarmantes, con menos de 2000 establecimientos en funcionamiento el año pasado, lo que ha intensificado el temor de que muchas personas en áreas rurales, especialmente en comunidades de bajos ingresos, enfrenten dificultades aún mayores para acceder a medicamentos y servicios esenciales.

Esta disminución ha sido particularmente notoria desde 2015, cuando las aperturas de nuevas farmacias ya no pudieron contrarrestar la cantidad de cierres, lo que marcó un punto de inflexión crítico.

El auge de los administradores de beneficios farmacéuticos (PBM) ha sido señalado como una de las principales causas de esta tendencia. Según Dave Burke, farmacéutico y director de la Asociación de Farmacéuticos de Ohio, estos intermediarios comenzaron a imponer condiciones más estrictas y menores pagos a las farmacias, lo que contribuyó a la desaparición de muchas de ellas.

Este proceso se ha visto acelerado por la consolidación del mercado, ya que tres grandes PBM controlan ahora casi el 80% de las transacciones de medicamentos en Estados Unidos.

El impacto de esta consolidación se ha visto reflejado en el cierre de miles de farmacias, incluyendo las de grandes cadenas como Rite Aid, CVS y Walgreens.

Aunque la Asociación de Gestión de Atención Farmacéutica defiende que los PBM han logrado reducir los costos de medicamentos, las farmacias independientes y pequeñas cadenas siguen enfrentando grandes dificultades.

Los expertos señalan que el sistema actual está favoreciendo a las grandes corporaciones, mientras que las comunidades más vulnerables enfrentan serias barreras para obtener atención médica adecuada.